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30 oct. 2014

Niños curiosos son mas inteligentes



En la etapa de la infancia, el desarrollo cerebral tiene la prerrogativa de consumir más combustible; es decir, gastar proporcionalmente más glucosa. Esto, porque necesita desarrollar una serie de circuitos y conexiones neuronales que permiten al niño acelerar su aprendizaje. Así lo demuestra
un estudio colaborativo de las universidades de Northwestern, Wayne, Illinois y George Washington; las escuelas de medicina de Harvard y Monte Sinaí, y el Hospital de Michigan.
El trabajo ayuda a aclarar por qué los niños crecen más lento en comparación con los mamíferos más cercanos como los primates, publicó la revista Proceedings, de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

Aprender.

La investigación concluye que el cerebro de un niño de cinco años consume el doble de energía en comparación al de un adulto plenamente desarrollado. "Nuestros hallazgos sugieren que el cuerpo no puede hacer frente a un rápido crecimiento en los años de la infancia, debido a que una gran cantidad de energía se necesita para alimentar el desarrollo del cerebro", dice Christopher Kuzawa, autor principal del estudio y profesor de antropología de la Universidad de Northwestern. En su opinión, "como humanos tenemos mucho que aprender, y ese aprendizaje requiere un cerebro complejo y ávido de energía".
Esto confirma la hipótesis que existe en antropología de que los niños crecen lento y por muchos años El cuerpo crece a un ritmo similar al de los reptiles, y no al de los mamíferos, como cabría esperar. Por esto, después de cierta edad, se hace más difícil adivinar la edad del niño por su tamaño físico. "En lugar de esto es mejor escucharlos hablar, u observar su comportamiento", advierte Kuzawa.
Para el doctor Manuel Arriaza, neurólogo infantil de Clínica Indisa, hay que tener en cuenta que entre los cuatro y los cinco años los niños también "tienen más neuronas, y eso explica este mayor consumo de energía.
Después este gasto es menor porque se produce la "poda" neuronal". Este fenómeno corresponde a la eliminación de ciertas conexiones que tienen relación con habilidades que el niño no practica, y, así, caen en desuso poco a poco.
Este especialista advierte que no hay que pensar tampoco en que si se le da más glucosa al niño va a crecer más. "Eso solo lo va a engordar, porque estos procesos dependen de la genética y de las hormonas".
Los investigadores revisaron estudios de resonancia magnética y de escáner tipo PET, para conocer el consumo de glucosa por el cerebro en niños, jóvenes y adultos.

Curiosidad.

Una nueva investigación realizada en la Universidad de California reveló qué sucede en el cerebro cuando las personas sienten curiosidad. En primer lugar, aprenden mejor la información que buscaban.
Pero lo que más sorprendió fue que una vez que la curiosidad se estimula, también las personas aprenden mejor otros datos que no tienen relación con lo que les interesa, pero que encuentran en su proceso de búsqueda. El efecto dura 24 horas.
En el trabajo, publicado por la revista Neuron, analizaron con resonancia magnética cerebral 19 voluntarios sanos de entre 18 y 31 años. "La curiosidad pone al cerebro en un estado tal, que permite aprender y retener cualquier tipo de información, como un remolino que succiona lo que lo motiva a aprender y todo lo que se encuentra cerca", explica el autor principal del estudio, Matthias Gruber, del Laboratorio de Memoria Dinámica de la Universidad de California en Davis.
El segundo aspecto que analizaron fue que cuando se estimula la curiosidad hay una activación del circuito cerebral de la recompensa, que se relaciona con la dopamina. "Demostramos que esta motivación intrínseca en realidad recluta las mismas áreas cerebrales que están involucradas en la motivación extrínseca, aquella que cuenta con recompensas tangibles", afirma el investigador.
El tercer elemento que detectaron fue que cuando la curiosidad motiva el aprendizaje, hay un aumento de la actividad nerviosa en el hipocampo, región importante en la formación de nuevos recuerdos. Además, observaron un aumento de la interacción entre el hipocampo y el circuito de la recompensa. "El cerebro está listo para aprender la información y retenerla, incluso cuando esa información no es de un particular interés", advierte otro de los investigadores, Charan Ranganath.
Para Andrea Slachevsky, del Departamento de Ciencias Neurológicas Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, este trabajo demuestra que la curiosidad es un factor importante para el aprendizaje. Algo que hasta ahora se había confirmado para factores como la emoción o el esfuerzo.
Según explica, "la curiosidad lleva a valorizar más las cosas, y eso permite codificar mejor la información y retenerla". Esto se ve en los niños: "mientras más motivados están y más interés tienen, aprenden más", concluye la especialista.

LAS CLAVES


Motivación


Una investigación reciente reveló que la motivación de niños y jóvenes por saber permite a la persona aprender y retener por más tiempo la información, actividad que de paso enciende el circuito del placer.

Más energía


El cerebro infantil gasta el doble de energía que el adulto. El consumo de glucosa está dedicado a crear nuevos circuitos neuronales que permiten acelerar el aprendizaje del niño.