Sé un youzzer

16 ago. 2014

El misterio del astronauta en una catedral del Siglo XVI

Antes de que agarres para el lado de los platos voladores, te aconsejo que leas este artículo.
Se lo aprecia en la filigrana de la Catedral Nueva de Salamanca, en la Puerta de Ramos, frente al Palacio de Anaya. No te será difícil encontrarla, es allí donde siempre hay un montoncito de turistas con la boca abierta. ¿Qué está haciendo allí esa figura incongruente, tan insinuante de cosas imposibles como el Señor de Pacal, otro astronauta fuera de siglo, esa vez en Palenque, el estado mexicano de Chiapas, profusamente publicitado por Von Danikken, el Señor de los Extraterrestres?.
Este sí que tiene pinta de astronauta  y no como su colega maya, al que hay que aplicarle grandes dosis de imaginación para llegar a la hipótesis. ¡Pero si es hasta parecido a Neil Amstrong, el terráqueo que pisó la luna por primera vez!
Ya verás que lo más misterioso que encontraremos por aquí, es que Salamanca tenga dos catedrales en lugar de una, pues catedral es la iglesia donde tiene su sede o cátedra el obispo y las ciudades tienen un único obispo.  Salamanca no es la excepción en ese sentido, tiene un solo obispo… pero dos catedrales, por culpa de la Universidad de Salamanca, aquella de la que se asegura que “Quod natura non dat, Salmantica non præstat”, lo cual es una verdad de a puño y no como este astronauta.
Ocurre que la Universidad se hizo tan prestigiosa y concurrida, que la vieja catedral resultó insuficiente para tantos feligreses, así que entre 1513 y 1733 (¡y ahora nos quejamos de la lentitud de la obra pública!) construyeron la Catedral Nueva. No iban a derribar la vieja, tan linda y tan histórica y tampoco cambiarle el nombre. Así que, una contra otra, tenés las dos catedrales pegadas, un portento de la arquitectura y la fe.
Pero el arte no llama tanto la atención  como el astronauta del pórtico.
Así que te les acercás a los curiosos y podés escuchar los más extravagantes disparates de gente que cree en cosas, no porque tenga argumentos, sino porque tiene unas ganas locas de creer en eso. Así y todo, merecen respeto, como lo merece toda idea ajena… pero no me digas que no es un poco gracioso.
Porque la explicación es conocida. El autor del astronauta es el cantero Miguel Romero, quien incorporó al personaje  en 1993, como dejando su marca luego de la restauración que se le encomendara. Esos cambios, discutibles a mi manera de ver, pero artísticos en casi todos los casos, son como de orden en los restauradores. Por allí cerca de donde metieron mano, ponen un elemento anacrónico, como alertando que por ahí hay algo que no es original.
Miguel Romero utilizó la misma piedra de la cantera de Villamayor, de donde procede el resto de la impresionante talla. ¡Te quedó raro pero bonito, Miguel!  Pero no sé… yo hubiera preferido una restauración tal cual, quizá con algún detalle pequeño que advierta que es algo viejo-nuevo. Opino así porque el transcurso de los años es un ciclón, las catedrales suelen ser milenarias y la memoria del hombre es una hoja en la tormenta, con lo cual es posible que estas preguntas que hoy se hace mucha gente que ignora la razón, en otro tiempo se planteen sin que ya nadie pueda explicarlo. No deja de ser una opinión.
Siempre hay gente que discrepa, o que sencillamente es horriblemente destrozona. Porque en 2010 algún imbécil o grupo de imbéciles, arremetió contra el astronauta y le arrancó un brazo. Igual que a Cervantes, un brazo de menos no le quitó fama al Neil Armstrong catedralicio; por el contrario, los curiosos se duplicaron. Quedaba claro que había que restaurar, pero no es fácil tomar decisiones con algo que es Patrimonio de la Humanidad. Finalmente se logró, dando final al segundo supuesto milagro en la hermosísima filigrana.
Porque hay más y seguramente mucho más en las dos catedrales de Salamanca. En este caso se trata de un dragoncito que comparte escenario con el astronauta… pero en este caso prefiero reproducir sin interpolaciones, las reflexiones de alguien que parece ser un sacerdote y que escribe desde el blog http://buenasnochesdedonbosco.blogspot.com/2013/07/el-dragoncete-burlon.html.

El título de su entrada es El Dragoncete Burlón. Y acá va el relato con ese simpatiquísimo despliegue castizo:  “Hace unos días una buena amiga me envió un correo de los que ponen los pelos de punta. Hacía ver que en la fachada de la catedral de Salamanca, construida en 1.102, aparece un astronauta, fiel retrato de Neil Alden Armstrong, el primer hombre que puso sus pies en la Luna hace, por estos días, 44 años. La conclusión era fascinante: antes de la Biblia hubo extraterrestres que dejaron su huella en la tierra.
No sé si el descubridor de este MISTÉRIO (respeto la ortografía del autor que, para mayor claridad, escribe también MISTERY) no se aventuró a comentar que, a la derecha y un poco más arriba, aparece un simpático dragón (en postura poco obsequiosa), sonriendo por la envidia que nos da verle tomándose un helado “cucurucho”.
Se queja el autor de que hasta la fecha las autoridades no hayan dado ninguna  explicación a este portento. Y nos invita a juzgar por nosotros mismos: “¡Juzgue usted!”.
 Hay algunos deslices en la presentación que pueden ayudarnos a aliviar nuestro estado de ánimo, sin duda alterado, y sin esperar a las autoridades. La catedral construida en 1.102 fue la “Vieja”, no ésta, la “Nueva”, que vino cuatro siglos más tarde y en la que figura el astronauta. El llamado en el correo “Frontis de la Catedral”, en el que, según se dice, debería estar el astronauta, es la fachada plateresca de la Universidad, posterior a 1520.
El dragón que come un helado cucurucho, todo a muy corta distancia. Será como una marca, respetable, pero no hay que compartirlo si pensás que los pusieron en una catedral tan hermosa y con tanto estilo.
La prensa local de aquellas fechas puede ayudarnos a saber que se conoce el nombre del autor del astronauta, el tallista Miguel Romero que, en 1992, para suplir los desperfectos de la fachada Norte con vistas a la exposición de las Edades del Hombre de 1993, añadió estas ingeniosas obras de arte. ¡Lastima que un vándalo (¿de dónde salen los vándalos?) le rompió al astronauta el brazo derecho hace tres años!
Y de todo esto ¿qué sacamos? Personalmente sufro, como educador que quisiera ser. No vale para alimentarnos cualquier cosa que nos metamos por la boca. No es verdad cualquier noticia que nos llega con un halo de misterio y de ocultismo que parece hacerla más creíble. No podemos dejar aparte la lectura de fuentes de fiar y el recurso a especialistas e investigadores para nutrir nuestra mente y nuestro espíritu con vapores llamativos que poco a poco envenenan nuestro juicio”.
Faltaría algún dato más sobre esta costumbre de introducir anacronismos, y eso lo encontramos en otro blog: http://forelatos.blogspot.com/2010/10/anacronismos-en-piedra.html , cuyo autor pone como colmo de los colmos el escudo del Atlético Bilbao esculpido en el campanario de una vieja iglesia trujillana.
Agrega el bloguero que no muy lejos del astronauta, en la catedral de Plasencia, en la provincia de Cáceres, se encontró con una gárgola que sujeta una cámara fotográfica. Y da la casualidad, dice el autor, que también en Plasencia hay dos catedrales en lugar de una sola.
http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_Vieja_de_Salamanca
http://www.catedralsalamanca.org/